Y hasta aquí llegó la experiencia…



Con el fin de 2019, también llega el fin del Espacio Permacultural de la Laboral, un proyecto que tuvo la oportunidad de demostrar, que en el encuentro de dos o más sistemas, es donde se produce la mayor abundancia y riqueza perma-cultural. 

Muchas son las preguntas que nos llevan a reflexionar como colectivo, como comunidad, como sociedad abierta al mundo -y al mismo tiempo- creando espacios mínimos de colaboración e intercambio de saberes: ¿Cuál es el valor de la cultura para una sociedad?, ¿se rige de acuerdo a la ecuación coste-beneficio?, ¿cómo valoramos nuestro propios esfuerzos en pos de crear vida?, ¿cómo preservamos la cultura permanente de una sociedad?, ¿cómo podemos sacar los saberes populares de los museos y revivirlos, actualizarlos, ponerlos en valor?, ¿cómo estos saberes podrían reforzar la educación de nuestros hijos?, ¿cómo nos planteamos el futuro de nuestra tierra? 

El Espacio Permacultural de la Laboral, Ciudad de la cultura, contó con el apoyo logístico y económico de una institución que vio en él la oportunidad de crear una alternativa acorde con los tiempos que corren: la optimización del uso de los espacios públicos, la urgencia de regenerar nuestros ecosistemas, nuestra cultura, nuestras relaciones, nuestro medio ambiente. Ese apoyo nos dio la oportunidad de ponernos en marcha durante tres años.

Desde la asociación sin ánimo de lucro APASOS se diseñó y creó un proyecto para probar y comprobar que podemos crear vida desde un suelo casi inerte y co-crear un pequeño bosque comestible y una zona de bancales de huerta orgánica biointensiva. En esa sintonía, se creó un programa de voluntariado que se convirtió en una instancia de encuentro, colaboración, aprendizaje y puesta en valor de la permacultura -como sistema de diseño de alternativas sociales- que permite nada más y nada menos, que la integración de todas las variables que conviven en un ecosistema.

Este proyecto tuvo su tiempo de crecimiento, de experimentación y desarrollo, también de dificultades e incertidumbre y hoy nos toca despedirlo con todo lo que ello implica: el sincero agradecimiento a la Laboral, Ciudad de la cultura, por la oportunidad brindada, la certeza de que es posible construir en comunidad desinteresadamente y la tristeza de decir adiós a una ilusión. 

El futuro de los árboles, plantas y peces del Espacio Permacultural, que en el mes de enero de 2020 debemos de-construir, estará en las fincas de las personas que han estado involucradas en el programa de voluntariado y proyectos afines. Es una gran pérdida para nuestra pequeña comunidad y es el momento de trasplantar ideas.  Sin embargo, los hijos e hijas de todas las personas involucradas en el proyecto pudieron ser testigos de este hito en la historia personal de cada una de las personas partícipes y, por qué no, de la propia Laboral. 

Esperamos que para ellos y ellas este experimento maravilloso sea parte de su inspiración para crear un futuro justo, donde la permacultura sea una práctica de su día a día, que las ayude a responder a las preguntas iniciales sin dudas y con un sentido de bien común.

Corren tiempos de urgencia, de búsqueda de soluciones al cambio climático, de reconciliación con la sociedad, de integrar más que segregar, recuperar lo común que es de todas las personas y también de todos los seres vivos, y para conseguirlo es necesario actuar y dejar de divagar, debemos re-aprender a re-generar nuestra cultura-permanente.

Hoy nuestra lógica parece parte de una realidad paralela, con caminos cuyo impacto parece no llegar a quienes preservan el “Status Quo”. Como ejemplo bien fresco, asistimos como espectadores a las crónicas de los resultados de una COP25 (Cumbre sobre el Cambio Climático) en donde las soluciones nunca llegan de forma suficiente. No nos confundamos: que una temática sea parte de la agenda pública/mediática no nos garantiza que algo cambie. Tal vez garantiza exactamente lo contrario. 

Las soluciones las conocemos, las tenemos al alcance de nuestras manos, pero es necesario un cambio profundo en cada una de nosotras que derive en un nuevo  modelo social-económico-político, que ponga en valor aquello que realmente lo merece y que permita un cambio de visión a largo plazo… y muchas parece que no están por cumplir con esa labor. Por suerte existen grandes excepciones y nosotras hemos podido conocer algunas de ellas. 

GRACIAS a todas las personas que fueron y son parte de esta experiencia a la que ya estamos echando de menos. ¡Deseando que el 2020 nos traiga nuevos proyectos! 

PD: Este blog cerrará en breve, trasladaremos algunos de los contenidos y podrás seguir nuestra actividad en www.apasos.org ¡Hasta pronto!